21.7.08

Una casa que eran dos




Una pareja creciendo, formando una familia, con ganas de tener una casa propia.
No sólo propia en el sentido de propiedad, sino en el sentido más genuino: la casa que nos identifica, la casa que sentimos que nos pertenece.

Ésa que podemos mostrar a los amigos con ese gesto orgulloso de brazos abiertos que recorre la casa y dice tantas cosas...

Adriana y Marcelo encontraron una casa preciosa para reformar, que era lo que buscaban. Estilo inglés, con un jardín pequeño que englobaba la casa. Que por fuera parecía una, pero por dentro, eran dos. Dos cocinas, dos baños, dos comedores...

Valiéndonos de la forma exterior, que era la de una casa única, tocamos sólo esas paredes interiores necesarias para que la distribución fuera armoniosa y actual.

"Quiero una casa integrada"
"Que la cocina tenga ventanas grandes..."
"Buena relación de la casa con el jardín..."
"Un vestidor maravilloso, con estantes y espacio para colgar..."
"Nos gustaría tocar lo menos posible..."
"¡La casa nos gusta tanto!"


Fueron algunas de las frases que surgieron en las entrevistas iniciales, que luego se convirtieron en realizaciones concretas.

Planta de la casa antes de la reforma



Planta de la casa después de la reforma


Conservando la mayor parte de los suelos de madera de pinotea y las aberturas de cedro originales, los suelos nuevos se hicieron con mosaicos calcáreos artesanales, a imagen y semejanza de las antiguas baldosas hidráulicas.

Aparecieron un par de ventanas nuevas, que se convirtieron en "bay windows", propicias para esa "buena relación con el jardín" que se pedía, y una preciosa, de forma cuadrada, a la que Marcelo no pudo resistirse en una venta de materiales de demolición, y que hoy ocupa un lugar privilegiado de la fachada.

Casi cuatro meses de obras intensas para convertir estas dos casas en una, en una muy capaz de albergar la vida de una familia a la que ahora se suman dos integrantes: Fede y Santi.

El Viejo Almacén



Flaviana y Luis, una pareja de profesionales jóvenes, con un hijo y esperando un bebé, querían cambiar su piso en la ciudad por una casa en los suburbios.
Nuestra primera tarea fue visitar posibles casas para ver cuál de ellas era la que más se ajustaba a sus necesidades, gustos y presupuesto.

De varias que vimos, quedaron tres; una de ellas era la que más los motivaba, les hacía brillar los ojos. No era una casa-casa en este caso, sino un almacén con vivienda: una construcción de principios del siglo pasado, muy deteriorada, pero que lograba despertar el deseo y la imaginación de quienes algún día, posiblemente, podrían vivir allí.

Hicimos varias propuestas de reforma, con más y menos intervención. En este caso, básicamente, se optó por una intervención que consistió en "limpiar" la casa de varios agregados posteriores a la construcción original, dejando la casa tal cual era cuando se construyó. Sólo se agregaría un nuevo baño, la cocina y un entresuelo, aprovechando para actualizar las instalaciones y reparar los revestimientos y algunas filtraciones. También quedó planteado un posible crecimiento para el consultorio de Flaviana, en el caso de que en un futuro próximo quisiera atender pacientes en su casa.

Fueron tres meses de obras después de los cuales llegó el día esperado: mudarse a esta casa que se había convertido en la casa ideal para vivir.


13 AÑOS DESPUÉS...


Recibo un correo electrónico: Verónica, nueva dueña de la casa, que quiere hacer una ampliación.

Es lindo ver cómo las casas cambian, crecen y puedo seguir participando de este crecimiento. Casi como un médico de familia
que atiende a distintas generaciones de pacientes: padres, hijos, nietos...

Comenzaremos el proyecto en pocos días más. Los tendré al tanto !...

(Continuará...)